domingo, 24 de noviembre de 2013

Comida

Los horarios de comidas se han convertido en una única comida diaria, complementada a cualquier hora con algún alimento aleatorio que haya en la nevera. O en el armario. O cualquier cosa que pueda mezclarse y dar algo rico y comestible. O una lata de cualquier cosa: pisto, cebolla frita, mejillones o calamares en salsa americana. No entiendo como hemos podido comprar cosas tan dispares y sin nada que ver entre ellas. El otro día quisimos probar la cebolla frita. A palo seco, porque somos así de inteligentes... fue, evidentemente, una mala idea. Con lo que sobró (la lata entera) hicimos (hice) tortillitas. He aquí la mía. Riquísima, por cierto!

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