domingo, 24 de noviembre de 2013

Comida

Los horarios de comidas se han convertido en una única comida diaria, complementada a cualquier hora con algún alimento aleatorio que haya en la nevera. O en el armario. O cualquier cosa que pueda mezclarse y dar algo rico y comestible. O una lata de cualquier cosa: pisto, cebolla frita, mejillones o calamares en salsa americana. No entiendo como hemos podido comprar cosas tan dispares y sin nada que ver entre ellas. El otro día quisimos probar la cebolla frita. A palo seco, porque somos así de inteligentes... fue, evidentemente, una mala idea. Con lo que sobró (la lata entera) hicimos (hice) tortillitas. He aquí la mía. Riquísima, por cierto!

jueves, 21 de noviembre de 2013

Inseguridad

Ahora que lo miro, lo medito y considero... ¿Qué tipo de seguridad da alquilar una casa con tres cerrojos?

Lo más gracioso (por utilizar cualquier adjetivo aleatorio) es el agujero en la pared del primero de todos los cerrojos. El cerrojo de cadenilla. El cerrojo por excelencia. Todas las casas tienen ese cerrojo. Y es una mierda. ¿De verdad una banda de atracadores rusos se va a detener ante tal creación del intelecto humano? ¿En serio esa cadenilla propia de un collar cani resiste un patadón en la puerta? Creo que por ese motivo están los otros dos cerrojos. Espero que el segundo cerrojo sea resistente y que el tercero, el de la llave, también. Sino, hoy que estoy sola, puede que muera. Es sólo una posibilidad. Confío en la cadenilla.

martes, 19 de noviembre de 2013

"Que venga hambre, que tengo Ángel"

Creo que la inanición comienza a afectar a mi compañero de piso. Ha comenzado a perder lucidez intelectual. O eso parece. Supongo que quería decir "Que venga Ángel, que tengo hambre" o a lo mejor no, no lo sé. Seguiré investigando.

Sea como sea... Ángel sigue sin venir... con media cena. Si estás leyendo ésto -que lo dudo- ¡ven ya, que tenemos hambre! La otra mitad de la cena ya está hecha, fría y triste, esperando que venga el tercer comensal... No sé en qué momento acepté que viniera a comer-cenar tan tarde :'(

Y con mucha Ángel mientras esperamos a hambre, queda inaugurado este blog de dos compañeros de piso... de un piso que no sabemos si quemarlo o amarlo. O las dos cosas. Primero quemarlo y luego amar sus cenizas... Quizá renazca cual ave fénix un bonito apartamento con vistas al mar, o a un charco, que nuestras vistas son a una pared o a un patio interior. Pero las vistas es lo que menos nos preocupa... Hay tantas cosas por contar...